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martes, 31 de marzo de 2015

22 enfermedades que podrían curarse teniendo más sexo

22 enfermedades que podrían curarse teniendo más sexo







Un estudio llevado a cabo por la Universidad de Pennsylvania ha delimitado que un gran número de síntomas y dolencias comunes podrían mejorar con las relaciones íntimas de pareja

La Universidad norteamerica de Wilkes (Pennsylvania) ha publicado un estudio, en el que varios especialistas y terapeutas sexuales han analizado y desvelado los beneficios físicos de practicar el sexo, al menos, dos veces a la semana.

Otras de las conclusiones del estudio han delimitado que tener sexo de forma períodica contribuyen a que el organismo libere un anticuerpo llamado inmunoglobulina A o IgA, que se encarga de proteger físicamente de infecciones o enfermedades.

Inlcuso, los investigadores han extraído que las relaciones sexuales son un gran aliado para conbatir algunas de las enfermedades más comunes actuales.

Algunas de las más destacadas han resultado ser las migrañas, colesterol, depresiones, insomnio, incontinencia o dolores articulares. Aunque esta lista de 22 enfermedades se podrían combatir si se disfrutase del sexo de forma regular.

1. El sexo protege contra el cáncer de próstata. Las eyaculaciones -al menos cinco veces a la semana- reduce el riesgo de padecer un cáncer de próstata.

2. Antidepresivo natural. Tener un orgasmo es un potente relajante físico y emocional.

3. Contribuye a acabar con los dolores de cabeza por la liberación de oxitocina y el aumento del nivel de endorfinas. Actúan como analgésico natural y cuerpo y mente se relajan.

4. Previene el envejecimiento. Hace que las personas se sientan jóvenes, además de mejorar la apariencia, autoestima y seguridad.

5. Mejora la incontinencia fortaleciendo la región pélvica y evitando el riesgo de pérdidas asociados a la edad.

6. Cuida y protege la piel, husos y músculos de enfermedades. El sexo libera la testosterona.

7. Ayuda a mantenerse en forma y cuidar el corazón. Tonifica los músculos y mantiene la línea.

8. Mente más sana. La persona se llena de energía, ternura y vida.

9. Contribuye a finalizar con el insomnio.

10. Aumenta la felicidad. Las personas más activas sexualmente tienen mejor humor y sistema inmunológico y tienen menos depresión.

11. Es un potente aliado del cáncer de mama.

12. Cuida del corazón. Para los hombres, una vida sexual activa reduce el riesgo en un 50%.

13. Mejora la autoestima. El cuerpo emite gran cantidad de feromonas durante el sexo que hacen que la persona sea más deseables. Por tanto, más atractivos y más seguros de uno mismo.

14. Contribuye a la felicidad en general. Diversos estudios han concluido que las personas que más sexo practican suelen corresponderse con aquellas que se sienten más felices.

15. Alivia dolores musculares y articulares. La estimulación vaginal incrementa la tolerancia al dolor a la vez que actúa como analgésico aliviando calambres menstruales, dolores de espalda, artritis, etc.

16. Protege frente a la gripe y el asma. Incrementamos la producción de los anticuerpos (inmunoglobulina A) que nos protegen de las infecciones virales. Además actúa como antihistamínico natural

17. Mejoría del autocontrol. Suaviza y reduce el estrés a la vez que favorece auto-confianza en la pareja.

18. Prolonga la vida activa. Nos hace sentir más jóvenes pero también retrasa el envejecimiento gracias a la liberación de hormonas como la DHEA y los estrógenos.

19. Cuida los dientes. La saliva limpia ayuda a mantener a raya la placa dental a la vez que disminuye los niveles de ácido.

20. Las mujeres están protegidas de posibles enfermedades mentales gracias a la regulación de hormonas.

21. Vigoriza la pelvis y mejora la sexualidad. Muy recomendable de cara a embarazos y partos ya que, cuanto más ejercitada esté la pelvis, más placer se obtendrá durante el sexo.

22. Buen aliado contra la creación de trombos en sangre.

martes, 24 de marzo de 2015

11 cosas de un hombre que me ponen cachonda a la primera


Hace poco, alguien que me sigue  en Instagram Publicó esta pregunta en una de mis fotos:

"Cuando ves a un hombre, ¿en qué te fijas primero?"

Estuve un momento pensándolo. ¿En los ojos? ¿El pelo? ¿La sonrisa? ¿Los hombros? No, ninguna de estas respuestas me encajaba. Cuando era más joven, me solían gustar los hombres altos, delgados y con el pelo oscuro. Pero ahora, a mis 52 años, no tengo un tipo de hombre concreto. Al menos, no un tipo de físico. Me atraen los hombres con una sensualidad palpable. Pero, entonces, me pregunté: ¿qué es lo que da a un hombre ese atractivo que se percibe cuando pasa?

Le estuve dando vueltas a la cabeza para recopilar imágenes de hombres que, a lo largo de mi vida, me han dejado sin aliento y me han hecho estremecer sólo con su presencia. A veces me acordaba de cómo se le pegaba una camiseta a los hombros, o de cómo me sostenía la mirada a través de una copa de vino. Pero, sobre todo, pensaba en las cosas intangibles --cualidades, valores, rasgos del carácter-- que un hombre tiene que poseer para que yo quiera tirar los platos al suelo y subirme encima de la mesa para llegar gateando hasta su regazo. 

Y estas son las 11 cosas que se me ocurrieron: 

1. Fuerza. No me refiero a cuánto peso puede levantar tumbado, aunque unos buenos pectorales no hacen daño. Me refiero a la fortaleza interior. Una fuerza arraigada en un hombre que sabe quién es. No hay nada más sexy que un hombre con los pies en el suelo, consciente de los impulsos y la rabia que pueden haberle descarrilado de joven, y con una seguridad en sí mismo que expresa, sin arrogancia, que no tiene nada que demostrar. 

2. Vulnerabilidad. Un hombre no puede ser fuerte si no es también vulnerable. Esto significa que es capaz de contarte lo que quiere, lo que teme, la forma en que le haces sentir, lo que ha cambiado, lo que ha superado, lo que puede con él. Sin transparencia, no hay verdadera intimidad, ese ingrediente que hace que el sexo siga siendo sensual cuando empieza a disiparse el subidón inicial de deseo. 

3. Integridad. Este ingrediente distingue a los chicos de los hombres. Aunque al principio puedan encandilarte, los mujeriegos, canallas y narcisistas utilizan las mentiras, los trucos baratos, el humo y los espejos para su beneficio personal. No hay nada sexy en un hombre que finge ser algo que no es, que carece de toda profundidad de sentimientos, y al que no le importa el daño que va haciendo por el camino. Si tuviera que elegir entre acostarme con Don Draper, de Mad men, o Atticus Finch, de Matar a un ruiseñor, preferiría sin dudar un instante al dulce abogado Finch. 

4. Inteligencia. Una buena mente es sexy. El cociente intelectual está bien, pero sólo es una parte de la inteligencia. El pensamiento crítico, una sed insaciable de aprendizaje y un don para expresarse de forma original son rasgos ante los que no puedo resistirme. No me importa lo guapo que sea un hombre; si no puede seducirme con su mente, no habrá química sexual. 

5. Sentido del humor. Un hombre sin sentido del humor es como una ducha fría en las piernas. Para mí es imposible conectar con alguien superliteral, hiperserio y que apenas se ríe. Para mí, la inteligencia y el humor son compañeros de cama inseparables. La gente inteligente lee los matices y ve el humor en las situaciones. Y el estilo del humor es imprescindible. Aunque un hombre sea sexy, si su tipo de gracia no encaja con la mía, la sensualidad no durará mucho. 

6. Cercanía. Resulta agotador intentar contectar con alguien aislado por muros. La compasión, la empatía, la sonrisa y la risa fácil son rasgos y gestos que desarman en el mejor sentido de la palabra. La amabilidad es sexy. Así de sencillo. 

7. Generosidad. La tacañería me echa para atrás. Y no sólo con el dinero, sino también con los sentimientos. Aunque despilfarrar el dinero y las emociones indica una falta de control o de autoestima, el gusto por contar los céntimos y toquetear el dinero sugiere una preferencia por las cosas antes que por las personas. También he descubierto que los hombres tacaños no son tan buenos amantes como sus homólogos más generosos. No es sexy dormir con alguien se reprime física o emocionalmente en la cama. 

8. Cariño. El cariño es la cercanía en acción. Un beso suave en la nuca cuando pasa. Un dedo que se cuela por el agujero de mis vaqueros para tocarme la rodilla. Que apoye la cabeza en mi pecho porque es uno de sus lugares favoritos. Un hombre al que le gusta tocar por el hecho del contacto, ya sea o no con fines sexuales, resulta sexy. 

9. Capacidad de concentración. Hace no mucho tiempo, me sentía atraída por hombres tan ambiciosos que parecía que funcionaban a motor. Lo que he aprendido es que ese tipo de ambición suele esconder inseguridad, avaricia y hostilidad, cualidades que no seducen en absoluto. La consciencia plena --mindfulness en inglés-- o la capacidad de estar presente en el momento aunque sea amargo es la mejor forma de ambición, porque requiere un compromiso con el crecimiento personal que no es apto para cardíacos. Un hombre que irradia seguridad en sí mismo, que es capaz de mantener la calma y la concentración de cara a los retos, consigue ponerme el vello de punta. 

10. Compañerismo. El único lugar en el que quiero que me dominen es en la cama, y hasta ahí se necesita mi consentimiento. En los demás contextos, quiero a un hombre que no trate de dominarme, que entienda la necesidad del compromiso, la reciprocidad, la comunicación y el respeto. No tengo ni tiempo ni paciencia para hombres que juegan y controlan a las mujeres para sentirse más hombres. 

11. Seguridad en la cama. La verdadera confianza sexual no tiene nada que ver con el tamaño del pene, los movimientos fluidos y el número de ligues que hayas tenido. Es un ambiente que destila una suave firmeza, una capacidad para leer mi cuerpo y mi respiración, una perseverancia sensual en un momento en que puede mirarme o no a los ojos, pero en el que se requiere un deseo de mostrarse vulnerable y presente. Un hombre con mucha carga sexual, consciente de sus necesidades y centrado en su expresión sexual me dejará sin aliento y hará de mí una sumisa alfa totalmente excitada en un abrir y cerrar de ojos. 

He de decir que muchas de estas 11 cosas no aparecían en la lista que tenía a los 20. En aquella época, me atraían hombres de negocios engominados con coches flamantes y que solían ir en manada. No pasa nada por encajar en esta descripción, pero la excitación se agota rápidamente si dentro no hay sustancia que la alimente. Una de las ventajas de tener 52 años es que por fin he aprendido qué debo buscar en un hombre.

Este post fue originalmente publicado en la edición estadounidense de 'The Huffington Post' y ha sido traducido del inglés por Marina Velasco Serrano.


EL AMOR Y EL SEXO MINUSVALIDO

EL AMOR Y EL SEXO MINUSVALIDO



¿Cómo voy a abordar el tema del sexo y del amor entre el minusválido?. Una vez vi. esta especie de cartel (que aquí adjunto), de que “la mayor discapacidad es no tener corazón”, pues os digo que eso no sólo se da entre el minusválido, sino entre el no minusválido. El amor es muy complicado, algo que no se da así como así, porque requiere arte, seducción, conquista, y suerte, … aparte de que puedes encontrarte que muchas veces no llegar ni a comerte un rosco, pero incluso si se da el caso de que ya cuando consigues a tu príncipe o princesa azul, después de unos cuantos besos y demás tontas historias, al final resulta que con demasiada frecuencia nos ha salido rana (y ahí están las actuales estadísticas que indican que de cada cuatro bodas, tres terminan en separaciones). En cuanto a lo del sexo, claro que si consigues el amor lo obtienes gratis, pero si no se da el caso porque unas cuantas estúpidas te han rechazado ni que fueras un Woody Allen en silla de ruedas, tampoco cabe decir que es un drama, sobretodo para quien tiene dinero contante y sobrante para poder comprar el placentero servicio a la profesional que lo ofrezca, que al igual que como ocurre con todos los oficios, las habrá de buenas y de malas, y sólo es cuestión de ir probando en tanto el dinero lo permita y uno quiera gastárselo bien en estos menesteres, hasta dar con una con la que uno se sienta bien y a gusto. Me imagino que algunos que me lean se van escandalizar, y que quizás algunas mentalidades cerradas y estúpidas van a decir algo así que pretendo pervetizar o corromper supuestas morales,…pero yo reivindico que sobre el tema del amor o el sexo que cada cual sea completamente libre de hacer lo que quiera, lo que le dé la propia real gana. Porque imaginaos que cualquiera de vosotros tiene un accidente, y termina en una silla de ruedas,…¿va a tener que renunciar al amor y al sexo?, ¿no tiene derecho también al amor o al sexo, aunque en este caso puede ser más difícil?. Yo personalmente soy partidario de que cada cual haga lo que quiera, que se le respete, y que nadie se meta con él para criticarle o reprocharle lo que debería de considerarse como un derecho más, pues ya está bien de criticar a los homosexuales o lesbianas, a los viejos verdes, o a los minusvalidos. Que cada uno haga lo que quiera con su propia vida y con su propio cuerpo, que se respete y se tolere lo que cada uno quiera hacer con su vida privada, y que sea efectivo el famoso lema : “vive y deja vivir”.


Yo opino que los minusválidos no son como los ángeles que no tienen sexo, ni todos ellos son monjes que han escogido la castidad voluntaria, sino que más bien son seres humanos que son como el resto de los mortales, con necesidades afectivas y fisiológicas propias, es decir de amor y de sexo, aunque adaptadas a las necesidades de cada uno: hay quien se conformará con ver una mujer desnuda bailando para él, o que le masturben, o simplemente sentir la piel de la otra persona,….cada cual con sus deseos personalizados. Y no tendrían porque ser reprimidos, criticados o censurados, aunque todavía perduran ciertos tabúes cerrados en nuestra sociedad de mentalidades completamente llenas de estupidez y de determinadas culturas o credos claramente represivos hacia lo que es el sexo y en concreto hacia el género femenino. En cuanto se refiere al deseo de sexo, sólo hay que preguntarse abiertamente: ¿cuál es tu minusvalía?, ¿qué impedimentos se tienen, pero cuales son sus deseos físicos?, ¿qué quieres, qué deseas, y que se te puede ofrecer para que te sientas satisfecho en cuanto se refiere al sexo?. Cuando existe el dinero sonante y contante, da lo mismo ser válido que minusválido: el servicio sexual para lo que quieras se encuentra igualmente y con facilidad, y lo digo porque cuando eres minusválidos, las probabilidades de ser rechazado por la persona del otro sexo son claramente muy altas, al igual como ocurre cuando eres feo o eres muy gordo y nunca te comes una rosca, por citar dos ejemplos más. Pero tampoco hay que engañarse: quizás no tengas un cuerpo de yogurt danone, quizás no puedas comprar ropa en el Zara porque no encuentras tu talla, quizás no seas para la sociedad más guapo que el George Clooney o el Brad Pitt, quizás, .. pero ¿te has planteado que quizás también la verdadera belleza esta en tu interior, en tu forma de ser, de hacer, de creer, de compartir, de vivir, de tu ternura, de tu amabilidad, de tu cultura, de tu espontaneidad,…, y todo eso que forma parte de tu carácter y que no es precisamente lo que se nota cuando alguien te mira por primera vez a través de una foto, aunque te falte una pierna o cualquier otra pieza del cuerpo?. Sé de mujeres muy hermosas, pero me cuesta entender cómo al final acaban siendo novias o terminan casándose con tipos que son verdaderos petardos. Así que si así son las cosas, ¿ por qué vas a sentirte rebajado o que vales menos por la simple tontería o desgracia de ser minusválido?. A lo hora de conquistar a una mujer que te guste, sigues teniendo el mismo derecho, seas o no seas minusválido, que sólo es cuestión de lo que se proponga uno mismo. Y en contrapartida, mientras haces por conquistar a esa mujer, vas descubriendo cómo es en realidad, tanto por sus actitudes, sus respuestas e incluso sus propios rechazos, que es también lo que al final determina si realmente vale la pena cuando empiezas a desenamorarte, o si lo mejor es que te busques otras mujeres mejores. Bueno, espero que me perdonen las mujeres minusválidas, pues escribo con mi pluma masculina, y naturalmente estoy en el bando de los hombres, y lo digo así porque incluso a mi mismo muchas veces me cuesta gran trabajo entender a las mujeres si ellas mismas no se esfuerzan en hacerse entender y aclararse. La sociedad ha cambiado mucho en los últimos tiempos: antes daba casi todos los poderes al hombre, pero las mujeres han luchado por una igualdad de derechos, que en realidad lo han hecho muy mal: en vez de buscar una igualdad, lo que han hecho es reprimir a los hombres, que esto se ve claramente en esa falsa lucha por la “violencia de genero” o las injustas sentencias que se toman en los juzgados en los casos de separaciones o cuando median hijos de por medio. Y no digamos lo cara que se ha puesto la vida, que nos ha llevado a unos tiempos revueltos y complicados para el amor: el coste de la vida y los pisos son carísimos, y las leyes injustas creando una gran distancia de desigualdades de sexo, lo que el plan de hacer una familia lo pone muy complicado y arriesgado, atendiendo además que los que dan el paso, el 75% terminan en separaciones. Y no hablemos de las culturas o credos como el musulmán, desgraciadamente cada vez más extendido en nuestro país, en el que la mujer es alguien sin derechos, que debe de callar, guardar silencio, tener siempre todo su cuerpo tapado, estar para sus funciones reproductoras del macho que ejerce el poder sobre ella, y tenida muchas veces por poco menos que lo que vale un animal. Y luego ya discutiremos el mogollón de estupideces que hay por ahí sueltos, y que no se quejen con aquello de : “pero qué crueldad, no nos dejan vivir nuestro amor”. Con lo que digo que puede que el amor no se encuentre, pero el sexo puede comprarse. Pero los prejuicios o los rechazos ajenos, son cosa que los propios minusvalidos deben de luchar para que sean superados, aunque no va a ser fácil debido a la diversidad de personas y con ello la diversidad de estupideces existentes, en cuanto se refiere a tabúes, prejuicios, o supuestas morales que siguen escandalizando a mucha gente de determinadas mentalidades. Pero las mujeres minusválidas, si tienen algo que decir, creo que deben de luchar y hacerlo por ellas mismas, no quedando tan calladas, tan a la pasiva, tan resignadas, y con tanto miedo a las criticas no sobradas de estupidez que pudieran venir de cualquiera. Quiero decir que algunas personas al ser excluidas por ser minusvalidas, les hace falta recurrir a personas de pago para sus necesidades afectivas o sexuales, dejando aparte prejuicios morales, con los cuales mi opinión personal es, como ya he dicho anteriormente, que cada uno haga lo que le dé la gana en libertad, y con total respeto hacia su sexualidad. Que no tengan que padecer aflicción, aislamiento ni resignación, y que se espabilen para encontrar lo que buscan, sea amor o sexo, cuando se les despierten esas ganas. Creo que deberían de haber prostitutas o prostitutos especializadas para ese tipo de clientela, que se supone que el 10% de la población del país tiene algún tipo de minusvalía. Habrá, por ejemplo, mujer minusválida que, en completa intimidad, sólo deseará ver y tocar el cuerpo desnudo de un hombre, o simplemente se acariciada o abrazada, por no decir penetrada. Son tabúes y prejuicios que deberían de estar superados, y que no sea solamente algo exclusivo de mentes abiertas, tolerantes y comprensibles. Pero cuidado, que eso puede topar con credos religiossos, especialmente algunos que son denigrantes y represivos.


Afortunadamente, aquí en la provincia de Girona, como que es la entrada de Europa a España, es todo un paraíso de burdeles muchos de los cuales son totalmente adaptados y sin barreras arquitectónicas, y son muchas las mujeres dispuestas a ofrecer el servicio sexual, aunque con todas se les puede poner condiciones, el precio (con todo el derecho a regatear que todo el mundo tiene) y ponerse de acuerdo en esas cuestiones, exponiendo previamente el servicio que se espera de ella: mamada, caricias, masajes, follada, …y cualquier otra fantasía que uno tenga. Otra cosa es quienes aceptan o no aceptan ciertos clientes especiales que van a necesitar que lo ayuden a desnudarse, a lavarse, a ponerlo encima de la cama. O sea que quizás seria bueno que aprendieran sobre el manipulado de las personas que tienen que saber las cuidadoras que trabajan en residencias de minusválidos o que los atienden a domicilio, incluyendo por ejemplo un servicio de grúa tanto para poner al minusválido desde la silla de ruedas a la cama o al baño, según requiera la ocasión. En esto debo de reconocer que creo que todavía no están preparados los actuales burdeles, y que si se adaptaran, tendrían una clientela muy especial, pues los minusvalidos también son pensionistas, muchos de los cuales sin pareja fija y sin hijos propios que sacar adelante, y con ello cierto poder adquisitivo para gastarse cada mes. Se de algunos países de Europa, tales como Dinamarca o Suiza, en que se reconoce el derecho a los placeres del sexo de pago del minusválido, y la seguridad social incluso subvenciona, por ejemplo, que la asistente social acompañe al minusválido al burdel, ayude en desnudarlo y dejarlo en condiciones para que la prostituta haga el servicio social (en algunos, de los cuales ahora no recuerdo bien, incluso es la propia seguridad social la que corre con los gastos de la prostituta). Pero lo ideal es también que la asistente social acompañe a la prostituta (o también puede llamársele “trabajadora del sexo” si así suena mejor) al domicilio del propio cliente minusválido, donde allí tiene lo que necesita: grúa, baño adaptado, etc… Con ello la prostituta no sólo debe de ofrecer sexo y placer, sino que además de su papel de prostituta, tiene que tener alguna parte del papel de cuidadora, y de no mostrar compasión o estremecerse, porque todo minusválido lo que desea es que se le trate y se le mire como a una persona normal, dentro de lo posible. Y como que con este caso las prostitutas cumplen una función social para atender necesidades humanas de personas impedidas, creo que bien deberían de ser subvencionadas por la seguridad social, especialmente para los minusválidos de escasos o bajos recursos económicos. Y luego lo malo es que existen colectivos o personalidades que reivindican que se prohíba la prostitución, cuando ha sido el trabajo de más antigüedad y solicitud que se pierde en la noche de los tiempos. Recuerdo que hace unos años que vi por la televisión un reportaje sobre una prostituta que hacía también servicios para minusválidos e incapacitados. En el reportaje se veía que la prostituta iba a la casa de un hombre en silla de ruedas que vivía con su hermana. Ésta recibía con su hermano a la prostituta, charlaban, tomaban algún aperitivo (se notaba que ya había ido a esa casa muchas veces). Luego la hermana ayudaba al hombre a desvestirse y acostarse y la prostituta entraba en la habitación. La hermana les dejaba solos y listo, la chica hacía su trabajo. Él tenía su entretenimiento, se daba una alegría al cuerpo, y se sentía feliz. A mi me pareció algo estupendo, qué queréis que os diga, y luego ya pensaréis mal de mí porque cuente esas cosas.

No obstante debo de aclarar que una cosa es una minusvalía física, y otra muy distinta es una mental: aquí ya la cosa se complica, porque para sexo, hay que tener plenas facultades de conciencia. Es decir los facultados mayores de edad, responsables y con capacidad de obrar con consentimiento de la persona que le ofrezca el sexo, ¿Es válido este derecho para los discapacitados mentales?. Debo de decir que esto no lo sé muy bien, y que es mejor dejarlo en manos de los expertos en la materia: psicólogos, médicos, asistentes sociales, etc…, pues no tengo muy claro adónde están las responsabilidades y la capacidad de obrar. Quizás sea algo a lo que tengan derecho, si es asistido por algún cuidador que responda por él. Nunca he tenido familiar o amigo con síndrome Down o cualquier otra discapacidad mental, y por tanto no conozco muy bien el tema. Sólo conozco en cuanto se refiere a la discapacidad física (no psíquica). Por eso no puedo decir ni opinar sobre una cosa que no conozco bien, y más si hay que tratarla en profundidad. Aunque si he visto sobradamente gente que sin ser necesariamente unos “discapacitados” padecen el mal de la estupidez, una forma bastante visible de ignorancia.


Ref. MINUSVÁLIDOS EN LIBERTAD



sábado, 21 de marzo de 2015

Los 10 mejores sueños calientes y lo que realmente significan

    MENSAJES ERÓTICOS DEL INCONSCIENTE

    Los 10 mejores sueños calientes y lo que realmente significan

¿Soñar que nos acostamos con un ex significa que deseamos hacerlo en la vida real? ¿Alguna vez te has visualizado disfrutando de un momento de pasión con un extraño o que te acuestas con tu jefe? No te preocupes, no estás sólo.

Quien más y quien menos, todos alguna vez soñamos con sexo. Claro que puede darse una situación bastante incómoda cuando abres los ojos y la persona que está a tu lado no es la misma que la de tu fantasía. Especialmente si hablas en sueños.

Soñar que nos acostamos con un ex significa que deseamos hacerlo en la vida real? ¿Alguna vez te has visualizado disfrutando de un momento de pasión con un extraño o que te acuestas con tu jefe? No te preocupes, no estás sólo.

Quien más y quien menos, todos alguna vez soñamos con sexo. Claro que puede darse una situación bastante incómoda cuando abres los ojos y la persona que está a tu lado no es la misma que la de tu fantasía. Especialmente si hablas en sueños.


Al margen del qué ocurra o cómo nos sintamos al despertar, según un reciente estudio realizado por la Universidad de Montreal los sueños eróticos representan alrededor del 8% del total de los que tenemos a lo largo de nuestra vida.

La mayoría de los sueños eróticos femeninos terminan en un orgasmo real

Hay algunas diferencias entre hombres y mujeres ya que en el caso de ellas la aparición de estas fantasías suele tener relación con los ciclos hormonales: “La culpa la tiene el aumento de la progesterona que puede hacer que muchas mujeres se sienten más excitadas de lo normal”, explicaLauri Quinn Loewenberg, experta en interpretación de sueños y autora de Dream On It: Unlock Your Dreams, Change Your Life (St. Martin's Griffin).      


¿A qué se deben estos sueños sexuales? Loewenberg da explicación en The Stir a algunos de los sueños eróticos más comunes que casi todas las personas solemos tener.


La aparición de sueños eróticos en las mujeres está relaciona con ciclos hormonales. (iStock) 

1. Sueños con sexo sadomasoquista  

Muchas mujeres confiesan que sentirse dominadas es una de sus fantasías sexuales, y como tal, escenas relacionadas suelen protagonizar muchos de sus sueños calientes.


Sin embargo, soñar con que estamos practicando sexo al más puro estilo 50 sombras de Grey puede deberse a que nos sintamos atados o restringidos por una relación en la vida real. De ser así, quizás haya llegado el momento de evaluar seriamente si nos compensa seguir en ella.

2. Acostarse con un compañero de trabajo

Los sueños sexuales normalmente están relacionados con la unión de determinadas cualidades o comportamientos de los demás con el fin de mejorar algo en nosotros mismos. Según los expertos en materia de interpretación de sueños no se trata tanto de desear físicamente a la persona con la que soñamos como de la necesidad psicológica de alguna cualidad que poseen. De ahí que podamos tener sueños calientes con personas a las que no tocaríamos ni con un palo.  


En general pasamos la mayor parte del día en el trabajo por lo que tenemos tiempo de sobra para visualizar en nuestros compañeros habilidades, actitudes y cualidadesque nos gustaría tener. Si sueñas que te acuestas con esa persona “lo más probable es que quieras incorporar alguna de esas características a tu propio ser” explica Loewenberg.

Los sueños eróticos representan alrededor del 8% del total de los que tenemos a lo largo de nuestra vida

En determinados momentos de conflicto o tensión laboral, estos sueños pueden significar que necesitas llegar a un acuerdo con ellos por el bien de trabajo. Y, por supuesto, también puede ser que te atraiga en la vida real.


3. La erótica del poder: sexo con tu jefe

Sin salirnos del entorno laboral, ¿qué significa soñar que nos acostamos con nuestros superiores? Como ocurría con el escenario anterior, en la mayoría de los casos significará que deseamos asumir un papel con mayor autoridad en la vida real. Queremos ascender. Igualmente podría deberse a que estamos en un momento crítico en el trabajo y necesitamos que nos ayude, colabore y sea partícipe en los proyectos laborales.

4. Sexo con exparejas 

Cuando soñamos que nos acostamos con un ex, ¿es simplemente una conexión con un momento del pasado o realmente deseamos volver a practicar sexo con esa persona? Depende en gran medida del tiempo que haya pasado: no es lo mismo que se nos aparezca un examante al que hemos dejado de ver recientemente –lo hayamos decidido nosotros o no– que soñar que tenemos relaciones sexuales con nuestro primer amor, al que no vemos desde hace décadas.  

Mientras los sueños sexuales masculinos rara vez terminan en orgasmo una vez pasados los veinte años, ellas pueden disfrutarlos durante toda la vida

“Soñar con un ex de hace años no simboliza a esa persona en sí misma sino la emoción, la pasión y los sentimientos de ser deseado que se relacionan con el primer amor”. Este tipo de sueños suelen darse cuando estamos “en un periodo de sequía” o en momentos en los que nuestra relación actual no funciona y estamos cayendo en la rutina y el aburrimiento: “Tu ex aparece como un recordatorio de que necesitas darle sabor a tu vida romántica y sexual para sentirte vivo y joven”.


Claro que, en muchas ocasiones, si es tu ex será por algo. Si sueñas con una pareja que te rompió el corazón o que no te trató precisamente bien puede ser señal de que sigues atrapado emocionalmente en aquella relación y no has conseguido seguir adelante. “Estos sueños continuarán hasta que lo olvides y consigas dejar atrás el pasado” dice Loewenberg.  


5. Hacer un trío: fantasía comúnmente soñada 

Igual que la dominación es la fantasía sexual preferida por las féminas, hacer un trío es el eterno sueño masculino. Sin embargo, aunque esté considerado el trío más deseado, el clásico dos mujeres y un hombre parece no ser tan común mientras dormimos. Según la investigación llevada a cabo por Loewenberg “cuando se sueña con un trío a menudo lo protagoniza el soñador, su actual pareja y la tercera persona es indiferentemente hombre o mujer”.

Los resultados también mostraron que en el caso de las mujeres que no desean participar en un trío, es más común que aparezca en sus sueños cuando han discutido con sus parejas. Si no se dan estas circunstancias e igualmente lo sueñan, puede deberse a la aparición de una novedad en sus vidas que les afecta a los dos por igual, como la puesta en marcha de un negocio o el nacimiento de un bebé, y que requiere la misma atención por parte de ambas partes.



La fantasía sexual masculina por excelencia, hacer un trío, también ocupa gran parte de sus sueños calientes. (Corbis) 

6. Soñar que estás siendo infiel

Si estamos en un momento crítico con nuestra pareja está claro que soñar que practicamos sexo con otra persona significa que nuestro subconsciente nos está pidiendo a gritos arreglar esta situación cuanto antes. Sin embargo, si estás disfrutando de una relación sana y feliz y soñamos que somos infieles, lo primero que debemos pensar es quién es esa tercera persona para entender lo que representa.  

“Probablemente no es ese hombre o mujer en concreto sino otra cosa a la que estás dando vueltas y a la que últimamente le prestas tanto tiempo que ya no le dedicas la suficiente atención a tu pareja” apunta la experta. Ya sea querer cambiar de trabajo o mudarte de casa, este sueño surge para recordarte que, en cierto modo, estás engañando a tu pareja porque te interesan más otras cosas.


7. El misterioso desconocido 

Bastante más común en mujeres que en hombres es soñar que se practica sexo con un desconocido. Pero en realidad sí conocemos a esa persona con la que tenemos un excitante encuentro sexual.

Cuando soñamos que somos infieles lo primero que debemos pensar es quién es esa tercera persona

“Los sueños nos muestran las diferentes partes de nuestra personalidad en la forma de una persona para que podamos comprendernos mejor qué es lo que nos hace funcionar a nosotros mismos” explica Loewenberg quien añade que “el hombre misterioso es la personificaciónde las cualidades que tendemos a asociar con el género masculino”, como disfrutar de un mejor estatus laboral, ganar más dinero o ser más fuertes.


8. Practicar sexo oral en sueños 

En general, cualquier sueño en el que la boca toma un protagonismo especial está relacionado con la comunicación. “El sexo oral en un sueño a menudo tiene que ver con haber tenido o ansiar tener una conversación íntima y satisfactoria”, comenta la experta, “y sí, tiene un significado diferente dependiendo de si estás dando o recibiendo”.



Nuestro cuerpo reacciona igual al mensaje de placer que envía el cerebro cuando estamos dormidos. (iStock) 

9. Soñar que tienes un orgasmo

A menudo escuchamos hablar de los sueños húmedos en los hombres, ¿ocurre lo mismo con las mujeres? En efecto. La mayoría de los sueños eróticos femeninos terminan en un orgasmo real. No sólo eso, además, mientras los sueños sexuales masculinos rara vez terminan en orgasmo una vez pasados los veinte años, ellas pueden disfrutarlos durante toda la vida.

La dominación es la fantasía sexual preferida por las féminas y hacer un trío es el eterno sueño masculino

El cuerpo no sabe diferenciar si estamos despiertos o en un momento de vigilia por lo que reacciona de la misma manera ante un encuentro sexual real o soñado: el cerebro envía señales de que estamos teniendo sexo a nuestra región inferior y nuestros genitales responden de la misma manera que si estuviese ocurriendo en la vida real, por lo que podemos alcanzar el clímax durmiendo.


10. Sueños en los que practicas sexo pero eres el sexo opuesto

¿Qué significa cuando en un sueño nos visualizamos siendo de un género diferente? Loewenberg advierte que este tipo de sueños son realmente complicados de interpretar. En el caso de que sea una mujer la que sueñe que tiene genitales masculinos “puede deberse a que necesita parecerse al hombre y sentirse como él para tener ‘un par’”.

La autora evidencia en estos casos la influencia de la superioridad masculina sociológicamente implantada ya que, explica, “cuando además tienen relaciones con otros hombres están utilizando activamente las cualidades positivas que tienen los varones en la vida real y está disfrutando de los beneficios”.

Red. El Confidencial, Alba Ramos Sanz

Anarquía relacional: la revolución que cambiará el amor para siempre


    HACÍA UN NUEVO TIPO DE RELACIONES

Anarquía relacional: la revolución que cambiará el amor para siempre 

Hasta hace bien poco hablar del ocaso de la monogamia como el único tipo de relación sexual aceptado parecía una insensatez. El hombre y la mujer –aseguran los defensores de las relaciones tradicionales– necesitan mantener vínculos exclusivos para garantizar la continuidad de la especie, y no hay razón para que esto deje de ser así, por mucho que haya avanzado la manera en que entendemos los vínculos amorosos. Sí, las relaciones monógamas no están exentas de dificultades –cómo explicar si no que la infidelidad sea algo común y generalizado–, pero al fin y al cabo es la única forma que tenemos de relacionarnos.


Este sigue siendo hoy el discurso imperante, pero cada vez hay más personas  que piensan de forma distinta. El doctor y profesor Eric Anderson, autor de The Monogamy Gap (“La brecha de la monogamia”, Oxford Press), aseguró a El Confidencial que la monogamia no es algo natural y, aunque la mayoría de hombres y mujeres pueden convivir con ello durante mucho tiempo, lo que sustenta su existencia es un “deseo social”. “La naturaleza no ha diseñado a los hombres para ser monógamos”, aseveraba.

De un tiempo a esta parte, esta postura académica, sostenida por muchos otros investigadores, parece tener cada vez un mayor respaldo entre la población. Según recientes investigaciones, al menos el 5% de la población estadounidense –el país en el que más se ha estudiado el asunto– está inmerso en algún tipo de relación amorosa no-monógama: de mutuo acuerdo, se permite a ambas partes enamorarse y tener relaciones sexuales con otras personas.


Superando el poliamor

Por lo general este tipo de relaciones abiertas se han enmarcado en el concepto de “poliamor”, pero como apuntan los conocedores del tema, hay muchos subtipos dentro de este, y no todos son tan rupturistas.

Según se explica en una concurrida entrada del anónimo blog The Thinking Asexual (que ha sido traducida al español por el blog Demonio Blanco y tomada como referencia en la mayor comunidad espaola de activistas del poliamor, Golfxs con Principios), existen tres tipos fundamentales de relaciones poliamorosas.


1. Poliamor jerárquico

Aunque es quizá el tipo de poliamor más extendido, es el menos aceptado por los verdaderos defensores de este. En el poliamor jerárquico existe una relación romántico-sexual principal y el resto de relaciones románticas o sexuales están supeditadas a ella. La relación principal sostiene la mayor parte de carga emocional, de compromisos, de tiempo, etc; y, a menudo, la pareja principal tiene derecho de veto sobre el resto de relaciones romántico-sexuales. Las relaciones secundarias podrán sacrificarse, reducirse o sufrir perjuicio siempre que la relación principal así lo necesite.


Monógamos que mantienen una relación poliamorosa bajo normas monógamas

Las personas en una relación de poliamor jerárquico solo consideran como parte de su red las relaciones romántico-sexuales, mientras que sus amistades se encuentran en una posición inferior, al igual que en las relaciones monógamas, ya que esas mismas amistades también funcionan de manera normativa.

Para el autor de The Thinking Asexual, se trata de “monógamos que mantienen una relación poliamorosa bajo normas monógamas”.

2. Poliamor no jerárquico

Los participantes en este tipo de poliamor consideran que ninguna de sus relaciones romántico-sexuales tiene una posición privilegiada con respecto a las demás. Nadie tiene derecho de veto y nadie tiene autoridad sobre las relaciones de los miembros de la red con terceras personas. Puede existir un sentimiento amoroso parejo entre sus componentes aunque los compromisos establecidos no sean idénticos.


Por otro lado, al igual que en las relaciones poliamorosas jerárquicas, las personas posicionan sus amistades de una manera normativa; solo consideran parte de su red a las personas con las que mantienen relaciones romántico-sexuales. Sus relaciones romántico-sexuales disfrutan de una posición homogénea, pero todas, en su conjunto, ostentan un lugar privilegiado dentro de su entorno social, frente a sus relaciones no románticas o no sexuales, que carecen de él, al igual que en relaciones monógamas.

3. Anarquía relacional

El concepto de anarquía relacional (AR) es el más novedoso de todos. Fue propuesto por primera vez en 2006, por la activista y productora de videojuegos sueca Andie Nordgren. Sumanifiesto Relationsanarki i 8 punkter (que más tarde la autora amplió a nueve puntos) se convirtió en uno de los textos fundamentales de los defensores del poliamor.



Andie Nordgren. (Twitter) 

Según The Thinking Asexual, la principal distinción del AR respecto a otras formas de poliamor es que no hace exclusivas las relaciones románticas ni el sexo, aunque puede incorporar tanto una como ambas. De esta manera, para una anarquista relacional, tanto sus relaciones convencionales como sus relaciones íntimas y más intensas no van a reducirse a las categorías de “pareja romántica”, “sexual” o “romántico-sexual”. En definitiva, no diferencia de forma jerárquica a alguien con quien se relacione de manera romántica de alguien con quien se relacione de manera no romántica.


“No existe un número finito de posibilidades de relación dentro de una red anarcorrelacional, y, de hecho, eso es lo que configura su núcleo, el que no importe cómo conformas tu relación”, subrayan en The Thinking Asexual.

Esto no quiere decir que un anarquista relacional reniege del compromiso. Como explicó en una conferencia reciente la autora del blog El bosque en el que vivo –que responde al seudónimo de Roma– la consecuencia principal de la AR es que descentra la pareja (o parejas) como lugar o espacio privilegiado donde se concretan la crianza, la convivencia a largo plazo, integrar en la familia de origen, tener una economía compartida... Para los defensores de la AR, esas cosas pasan a no depender deun vínculo romántico-sexual, no hace falta que exista ese elemento para llevar adelante esos proyectos, pero no significa que dejen de existir. 



EL MANIFIESTO DE LA ANARQUÍA RELACIONAL

El objetivo de la AR pasa por cambiar radicalmente la noción que tenemos de “amor”, y a partir de ahí, cambiar la estructura de nuestras relaciones. Según sus defensores, la AR constituye el subtipo más genuino de poliamor y el único que rompe definitivamente con las normas de la monogamia: no basta con tener muchas parejas, además estás tienen que funcionar bajo diferentes premisas. Y, según el manifiesto de la anarquía relacional, tal como fue propuesto por Nordgren –y traducido al español por Oscar Wildest–, son estas:


1. Podemos amar a muchas personas y cada relación es única

El Anarquismo Relacional cuestiona la idea de que el amor es un recurso limitado que sólo puede ser real cuando se da entre dos personas. Es posible amar a más de una persona y el amor que se siente por una no hace disminuir el amor que se puede sentir por otra. No evaluemos ni comparemos a las personas y a las relaciones. Apreciemos a cada persona y nuestra relación con ella. Una persona que está en nuestra vida no necesita ser denominada “primaria” para que el vínculo sea real. Cada relación es independiente, y conecta individuos autónomos.



Símbolo de la AR propuesto en el blog “el Bosque en el que vivo”. 

2. Amor y respeto en lugar de derechos

Que una relación no se base en la adquisición de derechos sobre otra persona supone respetar la independencia y la autodeterminación de los demás. Nuestros sentimientos hacia una persona o nuestra historia conjunta no nos da derecho a darle órdenes y a controlarla para que cumpla lo que se considera “normal” en una relación. Exploremos cómo comprometernos sin pisotear los límites y creencias personales de los demás. En lugar de buscar obligaciones en cada situación, dejemos que aquellos a quienes amamos escojan los caminos que les permitan mantener intacta su propia identidad, sin dejar que esto implique una crisis para la relación. Dejar a un lado los derechos y las demandas es la única manera de estar seguros de que tenemos una relación en la que los sentimientos son  verdaderamente mutuos. El amor no es más “real” cuando las personas se comprometen simplemente porque eso es parte de lo que se espera que ocurra.


3. Encontremos nuestro conjunto básico de valores

¿Cómo deseamos ser tratados por los demás? ¿Cuáles son nuestros límites básicos y nuestras expectativas en todas las relaciones? ¿Con qué tipo de personas nos gustaría pasar la vida y cómo nos gustaría que funcionaran nuestras relaciones? Encontremos nuestroconjunto básico de valores y usémoslo para todos nuestros vínculos. No establezcamos excepciones y reglas especiales como manera de mostrar a las personas que las amamos “de verdad”.


4. El heterosexismo está por todas partes pero no dejemos que eso nos asuste

Recordemos que hay un sistema normativo muy potente en vigor que dicta qué es el amor real y cómo debemos vivir. Muchos nos cuestionarán, tanto a nosotros como a la validez de nuestras relaciones, cuando no seguimos las pautas. Esforcémonos con las personas que amamos para encontrar fórmulas que contrarresten las peores y más problemáticas de estas reglas. Eso sí, luchemos por lo que realmente queremos, no simplemente contra las normas. Encontremos sortilegios positivos que neutralicen el encantamiento colectivo de la normatividad y no dejemos que sea el miedo el que domine nuestras relaciones.



La AR suele representarse mediante el símbolo de la anarquía dentro de un corazón. (Chris Blakeley/CC)) 

5. Espontaneidad en lugar de obligación

Sentirnos libres de ser espontáneos para expresarnos sin miedo de castigos o de obligaciones es lo que da vida a las relaciones basadas en el anarquismo relacional. Organicemos nuestra vida de acuerdo al deseo de conocernos y explorarnos unos a otros y no de acuerdo a obligaciones y demandas, y a decepciones cuándo éstas no son cubiertas.


6. Imaginémoslo hasta conseguirlo

A veces puede parecer que hace falta ser un superhéroe para gestionar toda la ruptura que conlleva establecer relaciones que no siguen la norma. Una estrategia útil se basa en imaginar, cuando nos sentimos seguros e inspirados, que actuamos y reaccionamos como queremos hacerlo. Podemos inferir de este comportamiento simulado unas directrices sencillas y mantenerlas y aplicarlas después, cuando nuestro estado de ánimo no es tan propicio. En cualquier caso, busquemos el apoyo de otras personas que también desafían las normas y no nos reprochemos a nosotros mismos cuando la presión de las reglas establecidas nos lleve a comportamientos que no nos gustan.



7. La confianza ayuda

Si decidimos asumir que las personas que queremos no desean hacernos daño, transitaremos un camino mucho más positivo que si nuestra aproximación es de sospecha y desconfianza, de necesidad de que la otra persona revalide constantemente que está en y por la relación. A veces hay tantas cosas sucediendo dentro de nosotros mismos que no nos queda energía remanente para mostrar nuestro cariño hacia los demás. Construyamos relaciones en las que los cambios y las retiradas sean aceptados y superados con facilidad, y en las que se ofrezcan muchas oportunidades de hablar, explicar, verse y ser responsables. Recordemos nuestros valores básicos y acordémonos de cuidarnos mucho a nosotros mismos también.


La AR incluye también a las relaciones de amistad no necesariamente románticas. (Corbis)

8. Cambiemos a través de la comunicación

En la mayoría de las actividades humanas hay algún tipo de norma preexistente que dicta cómo deben funcionar las cosas. Si queremos desviarnos de este patrón necesitamos comunicarnos. De otro modo, todo tiende a acabar siguiendo la pauta, dado que los demás se van a comportar de acuerdo a ella. La comunicación y las acciones conjuntas en pos del cambio constituyen la única forma de desvincularse de esta situación. Las relaciones radicales deben tener como eje central la conversación y la comunicación, no como un estado de emergencia que sólo asoma cuando hay “problemas”. Comuniquémonos en un contexto de confianza. Estamos tan acostumbrados a que las personas nunca digan lo que realmente piensan o sienten, que hemos de leer entre líneas y extrapolar para averiguar lo que realmente quieren decir. Pero estas interpretaciones sólo se pueden construir basándose en experiencias previas, usualmente basadas precisamente en las normas de cuyo control quieres escapar. ¡Preguntémonos cosas, y seamos explícitos!


9. Diseñemos los compromisos a nuestra medida

La vida no tendría mucho sentido si no nos unimos a otras personas para conseguir cosas, como construir una vida en común, un hogar, criar niños o crecer juntos en lo bueno y en lo malo. Estos proyectos necesitan normalmente de mucha confianza y compromiso entre las personas. El Anarquismo Relacional no se basa en el rechazo al compromiso sino en que seamos nosotros mismos y quienes nos rodean los que diseñemos los compromisos, liberándonos de las normas que dictan que ciertos tipos de compromiso son ineludibles para que el amor sea real, o que ciertos proyectos como criar niños o convivir han de corresponderse con determinadas conductas y sentimientos. ¡Partamos de cero y seamos explícitos sobre qué tipo de compromisos queremos con los demás!

Red. El Confidencial